• Caza submarina: Un deporte de destreza bajo el mar

  • Caza submarina: Un deporte de destreza bajo el mar

    Ubicados en el último rincón del mundo, nuestra geografía nos potencia de bondades naturales, diversos paisajes y más de 8.000 km de costa. Fuente laboral para miles de hombres y mujeres que trabajan en altamar; y por otro lado, el escenario propicio para nadar en busca de nuevos desafíos.

    Bien lo saben Johana Tamayo (33), Jorge Vega (39) y Eduardo Rojas (34), quienes comparten su pasión por la caza submarina. Un deporte selectivo y poco conocido, pero de larga data y con grandes exponentes nacionales. Con 60 años de vida, la Asociación de Deportes Submarino de Coquimbo (ADESUCO), a la que pertenecen estos tres deportistas, produce anualmente siete competencias regionales en las costas de Tongoy, Guanaqueros, Playa El Francés, La Herradura y Chungungo; en la que hombres y mujeres muestran sus destrezas en la pesca y recolección submarina con arpones, fotografía de peces, orientación submarina y natación.

    Su práctica no es nada sencilla. Se debe contar con el equipamiento adecuado y  una buena condición física para sumergirse a varios metros: “Se hace una respiración larga y se desciende unos 20 o 30 metros, -según la capacidad de cada buzo-. Eso te permitirá bucear mediante apnea durante 2 minutos; hasta encontrar un pez del tamaño y peso permitido, y volver a subir”, explica Eduardo Rojas, mariscador y buzo profesional-comercial; quien tuvo su primer acercamiento con el mar gracias a la serie ‘El mundo submarino de Jaques Cousteau’, instancia que lo motivó a lanzarse al océano y con sólo 14 años, participar de su primer campeonato.

    Pescar es un deporte

    En el ámbito deportivo y según su categoría, los buzos tienen permitido sacar 5 especies, obedeciendo los pesos mínimos establecidos para su conservación: “La jerguilla, baunco, bilagay y rollizo son capturados desde los 500 gramos por mujeres y los hombres de tercera categoría; 700 gramos los de segunda y sobre 1 kilo los de primera. El lenguado, viejas y pejeperros, -peces más escasos y a mayor profundidad-, se sacan 3 por especies sobre los 2 y 3 kilos respectivamente. De no respetarse los pesos establecidos, la captura es inválida y se descuentan puntos. Su reiteración es penalizada y el buzo es descalificado por todo el año de competencia”, relata Johana Tamayo, cazadora submarina profesional, quien halló en el mar la presea dorada que la convirtió en Campeona Nacional en 2011.

    Para asegurarse un cupo en la competencia Nacional; los deportistas deben clasificar en 3 certámenes regionales de su categoría. “En el caso de las mujeres su límite de competencia son los nacionales; mientras que los hombres participan de los panamericanos y mundiales”. Pese a este límite deportivo, la Región de Coquimbo cuenta con la mayor cantidad de mujeres en competición, quienes desafían las profundidades del océano para adentrarse en las frías aguas que trae la Corriente de Humboldt. Característica que ha reconocido mundialmente a Chile, “como uno de los mejores países para practicar la pesca submarina, debido a su buena visibilidad y bajas temperaturas”, asegura Tamayo.

    Pesca inconsciente

    En los últimos años, los buzos han debido buscar nuevos destinos para desarrollar su actividad, debido a la disminución en la cantidad y tamaño de las especies. La tala masiva de huiro es una las causantes de este problema, porque “cuando los recursos escasean; muchos pescadores han recurrido a su sustracción. Antes sólo sacaban lo que estaban en las piedras, pero luego empezaron a sacarlo desde la raíz, y arrasaron con el refugio y alimento de los peces”, nos cuenta Jorge Vega, quien conoce estas costas a su largo y ancho, cuando siendo un niño, jugaba con sus hermanos en la caleta y aprendía de su padre todo sobre la pesca artesanal.

    Estos daños también se han producido porque en la región ya no quedan ‘Áreas Históricas de Libre Acceso’ para bucear: “existen algunos inescrupulosos que no dejan que el mar se recupere y arrasan con todos los peces sin importar su tamaño y tiempo de crianza; a diferencia del pescador submarino, nosotros realizamos una caza selectiva, donde respetamos el peso y talla de las especies”, afirma Rojas.