• Desembocadura Río Limarí: Un paraíso turístico en ascenso

  • Desembocadura Río Limarí: Un paraíso turístico en ascenso

    A su largo y ancho, la Perla del Limarí sorprende a los turistas por su pacífica belleza. Y en sus costas, un territorio privilegiado de paisajes naturales únicos, se posiciona una alternativa para quienes buscan desconectarse de la ajetreada vida citadina, pero respetando conscientemente el entorno.

    casi una hora de Ovalle, el viaje a la Desembocadura del Río Limarí comienza por Ruta 5 Norte hasta llegar al kilómetro 358, a la altura del ingreso de la localidad de Peñablanca, Allí, por un árido camino de tierra, nos internamos unos 18 kilómetros para dar con el tesoro costero de creciente interés turístico. Es prácticamente una zona virgen, la cual nos cautiva a primera vista con su piscina natural de aguas cristalinas y arenas blancas. En una superficie aproximada de 68 hectáreas y teniendo como postal la ladera sur del Parque Fray Jorge, el espectáculo de la unión silente entre el mar y el río Limarí, se puede disfrutar desde la pequeña playa ubicada en las cercanías de Caleta El Toro. Lugar donde año a año, los pescadores artesanales rinden honores a su patrono con la reconocida festividad de San Pedro.

    Paraíso en peligro

    Ubicado en el territorio de la Reserva de la Biosfera Fray Jorge, el estero y desembocadura tiene la particularidad de contener una alta diversidad biológica, con más de 170 especies de aves autóctonas y migratorias. Durante los meses cálidos, centenares de Becacinas, Gaviotas Garuma, Huairavillos, Garzas Cuca, Patos Cuchara, Patos Silvestres, Cisnes Coscoroba, Cisnes de Cuello Negro, Cuervos Pantano, Zarapitos y Pitotoys escogen este calmo hábitat para alimentarse y hacer nidos. En temporada invernal, también lo hacen las Gaviotas Andinas y algunas aves del altiplano, como el Flamenco Chileno.

    Gracias a la escasa intervención humana, esta zona fue reconocida el 2013 como el primer sitio Starlight de Sudamérica, -certificación de cielos nocturnos libres de contaminación-, y está en proceso de ser protegida internacionalmente bajo la categoría de Sitio Ramsar. Y tantos reconocimientos la convirtieron en un destino imperdible y de alta demanda en la cuarta región. Pese a que el crecimiento turístico tiene un impacto positivo en desarrollo de la economía local, paradójicamente, también pone en peligro la sustentabilidad del sector debido al irresponsable accionar de quienes lo visitan.

    Turismo Consciente

    Desde colillas de cigarro hasta bolsas de basura son los desechos que dejan los inconscientes visitantes, transformándose en una limitante para las propias comunidades, quienes ven con recelo este auge. Pero las autoridades y los vecinos, supieron enfocar estratégicamente el desarrollo turístico de la zona en dar experiencias distintas y de educación medioambiental a los turistas, pudiendo así garantizar una larga vida a este paraíso virgen del Limarí.

    Unido a eso, y pensando en la conservación y preservación de lugar, las comunidades agrícolas ubicadas en los alrededores del Parque Fray Jorge, junto a fundos y haciendas, desarrollan diferentes e innovadores proyectos de bajo impacto ambiental. Se destacan las actividades de observación, tales como el orniturismo y astroturismo, y para lo que gustan de estar en contacto directo con la naturaleza, las cabalgatas permiten conocer el bosque esclerófilo y la fauna endémica presente.